Confío en mi, porque así como todo pasa, todo sana y todo cambia… yo también. 

Confío en mi cuando aprendo a escucharme, porque en el sonido de mi voz, reconozco mi propia verdad.
Confío en mi cuando suelto lo que me ata, porque en la liviandad de mi ser puedo empezar a volar.
Confío en mi cuando dejo de querer tener la razón, porque entendí que tener paz es lo que llena mi alma.
Confío en mi, aún cuando el mundo me da la espalda, porque cuando sigo a mi corazón, no necesito de más aprobación.
Confío en mi, aún cuando mi pasado fue doloroso, porque se que no soy producto de lo que me pasó, sino de lo que aprendí con ello.
Confío en mi, aún cuando la incertidumbre del futuro me invade, porque de lo único que tengo certeza es del presente, y ese lo voy construyendo yo.
Confío en mi, aún cuando todo me lleve a equivocarme, porque se que no hay peor error que el que no se intenta, ni peor intento que el que no se hace.
Confío en mi, porque así como todo pasa, todo sana y todo cambia… yo también.

Mary

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