Corta el ciclo de violencia…

Podemos ser intensas, intuitivas, darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor mucho más rápido que otras personas. Podemos ser sensibles, dejarnos llevar y muchas veces creer lo increíble, perdonar lo imperdonable y defender lo indefendible. Y sí, aún siendo todo eso, a veces también nuestra intuición falla, generalmente cuando no sabemos escucharla. Otras veces nos ponemos una venda tan grande en los ojos, para no sentir, para no ver, para no hacernos cargo. A veces también podemos sentir con tanta intensidad que nos ahogamos en un vaso de agua, otras veces podemos juzgar a alguien sin tener todas las pruebas; y es que a veces también nos equivocamos… Sin embargo, cuando sentimos que algo no está bien, cuando no nos sentimos cómodas con algo o alguien, cuando comienzas a ver banderas rojas en tu relación y decides no quedarte callada, nadie te puede decir que todo eso te lo estás imaginando, nadie te puede decir que estás loca, voltearte la tortilla y hacerte sentir culpable por lo que sientes. Eso es manipulación, y la manipulación es una forma de violencia, creería incluso, que es la más instalada en nuestras relaciones, y sin embargo es de la que menos se habla. 

Cree en las señales, cree en la incomodidad de tu cuerpo, en la voz de tu intuición y en tus sensaciones cuando sientas que algo no está bien. Escúchate primero, quizá las cosas no sean exactamente como tú las estás imaginando, pero todo ello es una alerta que te indica que hay algo que hablar y solucionar. Conversa con tu pareja o con esa persona cuando te sientas así, no guardes silencio, que mira que de tanto meter los trapos sucios debajo de la alfombra, el cuarto comienza a apestar y se hace difícil respirar. Sin embargo, apenas notes que intentan disminuir lo que sientes, no para aliviarte la angustia sino para convertirte en la mala del cuento y hacerte sentir culpable, huye! Vete lo más lejos que puedas, porque si no lo haces terminarás convirtiéndote en víctima y verdugo de tu propio cuento. 

Entiende que el miedo y la culpa vuelven insostenible cualquier relación, porque ambos son antagónicos del amor.

Durante gran parte de mi vida pensé que los villanos y la gente mala solo existían en las películas y novelas, y entonces se me hacia muy fácil confiar pero también llegar a aguantar situaciones donde la manipulación reinaba por excelencia y la culpa y el miedo a perder la sostenían. Hoy después de haber visto en retrospectiva mi propia historia, después de escuchar tantas historias reales de amistades y mujeres que vienen a mi en búsqueda de ayuda, no me cabe duda que las personas malas y atormentadas existen, empezando por las que nunca son capaces de reconocer sus propios errores; pero también estoy convencida que muchas veces esas personas tienen el poder que nosotros les damos para hacernos daño, al permitir, al aguantar, al darles toda nuestra atención y creer que no hay vida más allá de ellos. Es aquí, donde me pregunto, ¿por qué llegar a ser víctimas de alguien más, si podemos ser nuestras propias heroínas?… Corta el ciclo de violencia apenas tu sabiduría interna la sienta, y no esperes que sea demasiado tarde, no seas tu quien se condene a si misma.

Mary

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