Es tiempo de dejar ir… Carta de mi SER grande a mi ser pequeño

¿Qué le diría tu SER grande al ser pequeño que hay en ti? Fue una pregunta que me hicieron durante mi formación como Coach, y cuya respuesta me pidieron plasmar en una carta como reclamo o fin de la relación con ese ser pequeño. En ese momento pasaba por una serie de cambios importantes en mi vida, y escribirla me resultó revelador y liberador. Los invito a leerla, y a animarse a responderse la misma pregunta. Créanme que pueden sorprenderse con lo que salga y terminar resultando una caricia para el alma.

Es tiempo de dejar ir… Dejar ir todo lo que te limita, todo lo que ya no sirve y ha perdido sentido en tu vida. Sé que te cuesta soltar, se que has tenido apegos muy fuertes toda tu vida, y no sólo en cuestión de relaciones sino también, en patrones de pensamientos y creencias. Sé que también detrás de ellos, se esconde un gran miedo de quedarte sola, de no ser capaz de valerte por ti misma y no recibir afecto. Lo irónico es que en este último año, te has dado cuenta que estar sola no es tan malo como creías, soltaste una relación de muchos años que no era para ti y aunque no ha sido fácil, has pasado más tiempo contigo misma, haciendo cosas que antes no te atrevías a hacer si no era con alguien más. Pero todavía hay algo que no estás soltando, hay algo que te mantiene aferrada al pasado, a lo conocido y cómodo, y por momentos pareciera que tú misma sabotearas tu proceso.

Dejar ir, no sólo implica cortar, romper lazos, cambiar, también significa confiar, confiar en ti misma y en el tiempo, aprender a ver con nuevos ojos, dejar que venga lo que tiene que venir y fluir con la vida. Pero a veces te desesperas, porque no aparece lo que buscas, porque las personas no son como esperas, porque por muchos cambios que hayas hecho aún te sigues sintiendo igual por momentos y nuevamente pareciera que la vida te arrastra hacia atrás y lo seguirá haciendo mientras no aprendas la lección. Y sabes que para aprenderla necesitas cambiar la mirada, cambiar la forma en que ves lo que te pasa y ser paciente contigo misma. Quizá ya no se trata de hacer cosas nuevas, quizá primero tengas que entender desde otro punto de vista las cosas que te suceden, quizá hacer simplemente nada en este momento, es hacer mucho, es simplemente dejar que la vida siga su curso y fluir junto con ella.

Deja de echarte la culpa de lo que te pasa, y comienza a confiar más en tu intuición, que por no hacerlo sigues cometiendo algunos errores, y tú sabes cuáles son. Hazte responsable de lo que te sucede, y hacerte responsable no es decir, “yo tuve la culpa”, es reconocer que si yo contribuí a que esto sucediera, ahora tengo que actuar y buscar soluciones; pero entiende también, que hay cosas que ya no puedes cambiar, que con hacer nada, ya estás haciendo mucho, y suelta… suelta que si no lo haces, no habrá espacio para recibir todo lo que el destino y Dios tienen deparado para ti. Suelta lo que falta, porque la vida se aprecia mejor si se anda más ligero, y porque para recibir y dar hay que tener las manos libres, y tú tienes tanto para dar.

Créetela, cuando te dicen que eres genial, cuando te agradecen la ayuda, ¡cuando te dicen que eres capaz! Si no confías en ti misma, ¿cómo podría hacerlo el resto? Si no confías en tu intuición, ¿como podrías confiar tú en el resto? Si no te quieres a ti misma, ¿cómo pretendes que los demás lo hagan? Pero aun así hay gente que confía en ti, y te quiere y mira los resultados… ¿Te imaginas lo que lograrías si confiaras más en ti misma? Y vamos que tú sabes, que desde ese lugar de dolor y sufrimiento surgen las más grandes lecciones, así que tómalas, y ayuda a otros en el camino, que es siempre lo que has querido hacer pero primero ayúdate a ti misma, porque si no lo haces, vas a privar al mundo de conocer tu verdadera luz.

Hoy más que otro día te abrazo fuerte, y te digo que no estás sola, que cuentas con la mejor compañía que alguien pueda tener, y dentro de todo me alegro, porque pasamos muy buenos momentos juntas este año, y estas aprendiendo algo muy valioso: Mientras te tengas a ti misma, y disfrutes de tu propia compañía, nunca más te vas a sentir sola. Y aunque aún hay trabajo por hacer y quizá siempre lo haya, aquí estaré para abrazarte cuando lo necesites, para ayudarte a ver la lección cuando te equivoques, para soplarte el camino correcto y prevenirte de futuros posibles errores, pero escúchame más y confía… Confía más en ti misma, que tu corazón conoce ya las respuestas.

Mary

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