Orar es hablarle al universo. Meditar es escucharlo…

Creo en el poder de la palabra y la oración. Creo que la fe de una persona realmente puede mover montañas. Creo en Dios, en la magia del universo, el poder del amor, y en que existe algo más grande y más allá de lo que pueden ver mis ojos. Sin embargo, esto no siempre fue así, de hecho, hubo épocas en las que me aparte del camino, en las que cuestioné mi fe, en las que intenté colgarme de ella para evitar tomar consciencia de mi responsabilidad, esperando que aquello en lo que creía, se haría cargo de eso que yo no podía controlar. Hubo épocas en las que cambiaba de creencias con una facilidad asombrosa, quizá mi curiosidad en alza y mi afán por encontrarle respuesta a todo, se prestaban para averiguar de una u otra cosa, pero ninguna de ellas lograba darme las respuestas que buscaba y ninguna frenaba el ciclo de repetición que vivía en algunas situaciones de mi vida.

Sin entrar a hablar de religión ni ciencia, ya que no es el propósito de este post y respeto muchísimo la fe y las creencias de cada persona, hubo algo que a mí me faltaba y que pienso es la base de cualquier sistema de creencias: “Creer en mi misma” … ¿Cómo podía creer y tener fe en algo más grande, si no creía primero en mí? ¿Cómo podía pedirle bendiciones al universo si no sabía si era capaz de recibir todo aquello en ese momento? ¿Cómo podía pedirle a Dios que cambiara mi situación si yo no cambiaba primero? ¿Cómo podría creer en el poder de algo superior si no era consciente del mío primero? ¿Cómo?…  Después de hacerme tantas preguntas, es cuando me di cuenta que las respuestas nunca estuvieron afuera, y que todas sin distinción me llevaban de vuelta a mí, a mi centro, a ese lugar donde reside todo aquello que soy, que creo, y que puedo ser.

Hay algo que voy aprendiendo en el camino de la oración y meditación, y es que al acercarme a Dios y aquello en lo que creo, me acerco a mi misma. Por ello, si estás pasando por una situación difícil, que no termina y se repite constantemente en tu vida, hay 3 cosas que quiero pedirte: 1. Ora, ora muchísimo, pero no le sigas pidiendo a Dios o al universo que cambie tu situación, pídele que te ayude a cambiar tu forma de ver esa situación para que sean tus nuevos ojos los que te lleven a descubrir y hacer cosas que antes no estaban a la luz para ti, y recuerda que la palabra sin acción, casi nunca alcanza a ser escuchada.  2. Aprende a meditar y a escucharte, porque es el primer paso para encontrarte contigo mismo y así generar un cambio auténtico. Piensa que aunque ese camino no sea fácil, tu cambio podría ser el gatillo de un gran cambio en tu vida y en la vida de los demás. 3. Finalmente nunca pierdas la fe, recuerda que todo acto de fe tiene el poder de mover montañas, incluso las propias. Pero por encima de todo y de cualquiera sean tus creencias, nunca pierdas la fe en ti mismo.

Mary

 

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