Tus miedos tienen la forma que tú les das…

Por estos días, mis miedos andan a flor de piel, y es que se acerca cada vez más, una fecha importante para mí que me abre a experimentar algo totalmente nuevo y desafiante. Pensando en ellos, en tratar de entenderlos, se me vino a la mente la escena del Boggart de Harry Potter. Para los que no han leído los libros o han visto las películas, un Boggart es una criatura (de la mitología celta) que, en la ficción, no tiene forma propia o conocida, ya que adquiere la forma de los miedos más profundos de la persona que se le pone en frente. La manera de enfrentar a esta criatura, era mediante un hechizo llamado “riddikulus”. Realizar este hechizo, requería de mucho valor y fuerza mental, ya que la persona tenía que pararse por un momento frente a él, y concentrarse en algo que hiciera ver a ese miedo de forma divertida; era la risa finalmente, la que hacía que el boggart quedara indefenso.

Esta escena me lleva a pensar que, así como el boggart, que pareciera no existir porque no se conoce su forma, nuestros miedos, aunque no los podamos tocar, están ahí presentes, dentro de ese gran closet que es nuestra mente. Entonces, no podemos decir que no existen, porque al negarlos, negamos la emoción, y por lo tanto parte de nuestra existencia; sin embargo, así como esta criatura, nuestros miedos tienen la forma y el tamaño que nosotros les damos. ¿No les pasa que cuando vamos superándolos, al acordarnos de ellos, esbozamos una sonrisa, porque nos damos cuenta que no eran tan grandes o fuertes como creíamos? A mí me pasa siempre y hoy que vuelvo a pensar en los que fueron y en los que están, me digo a mi misma, que hasta el peor de mis miedos tiene un punto débil, y ese punto débil es mi capacidad de escoger verlos de otra manera, y transformarlos en algo que, para mí, no represente obstáculo o limitación, sino motivación y cautela.

Aunque la realidad no sea como el cuento de Harry Potter, hoy escojo hacerle riddikulus a mis miedos, escojo vestirlos de mil colores, y ver su lado divertido. Escojo aceptarlos y permitir que me acompañen sólo el tiempo necesario, quitándoles el peso y poder que pueden tener sobre mis sueños y metas.

Mary

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